miércoles, 3 de agosto de 2016

Golpe de de Estado a la Catalana (VIII). Motivación del Golpe.



En alguna ocasión me he hecho eco en una “entrada” de la respuesta que dio D. Julio Caro Baroja a su entrevistador cuando éste pretendía conocer la solución del intelectual para acabar con el llamado “conflicto” vasco. Don Julio respondió imperturbable: “Trenes de psiquiatras, muchos trenes”.  Comparto plenamente la opinión del Sr. Caro: A estas alturas de la película, mediado el primer tercio del siglo XXI, el “nacionalismo” muestra de forma palmaria lo que es: detritus ideológico para consumo de enajenados mentales, de tipos  incapaces de asumir sus propias limitaciones y para los que la "culpa" es siempre de los "otros", pobres diablos en suma.

Oliver Brachfeld fue un intelectual de origen húngaro (traductor, escritor, editor, psiquiatra etc) que vivió muchos años en Barcelona. La Enciclopedia Catalana nos dice de él lo siguiente:
filos
Humanista hongarès.
Budapest, 1908 — Quito, 1967
Doctorat en filosofia a Budapest, fou deixeble del psiquiatre Alfred Adler a Viena i es llicencià en llengües germàniques a la Sorbona. El 1930 publicà, a Budapest, la seva tesi doctoral Magyar vonatkozások a régi katalán irodalomban és a katalán népballadában (‘Referències a Hongria dins l’antiga literatura catalana i el romancer català’). També, vers el 1930, s’establí a Barcelona, on continuà interessant-se per la psicologia (Los sentimientos de inferioridad, 1934) i per la literatura catalana i la història catalana (Violante de Hungría, 1942). S'oposà als conceptes humanístics de Gregorio Marañón, tal com ho exposà en el llibre Polémica contra Marañón (1933). Professà en diverses universitats llatinoamericanes i a Alemanya.

Se cita una obrita –Los sentimientos de inferioridad- sumamente interesante en la que un psiquiatra, residente en Barcelona durante años, da su visión sobre el nacionalismo catalán de los años 30 del pasado siglo:

El Catalanismo político es “un complicado pero en el fondo un sencillo fenómeno socio-económico-psicológico, cuyo motor anímico es el resentimiento, engendrado por un violento complejo de inferioridad-superioridad”

El Dr.Brachfeld pudo observar la contradicción insuperable de los catalanistas de sentirse, por un lado, parte de un “pueblo” (sic) superior al resto de pueblos hispanos y, por otro, estar quejándose hasta el hartazgo de estar oprimidos”. Veamos esta noticia de hoy mismo sobre el mantra “España nos roba”:

Madrid aporta a otras regiones el doble que Cataluña
Los catalanes están adecuadamente financiados según las balanzas fiscales que publica Hacienda
Madrid duplicó en 2013 el déficit fiscal de Cataluña. Según los cálculos debalanzas fiscales publicados este martes por Hacienda, la comunidad madrileña registró el mayor saldo fiscal con el resto de territorios al alcanzar los 17.591 millones de euros, el 9% de su PIB. Esta cifra supone que Madrid presenta una solidaridad respecto al resto de regiones que dobla la que muestra Cataluña, cuya aportación al conjunto asciende a los 8.800 millones, el 4,5% del PIB. La contribución de Baleares también se antoja elevada, con 1.511 millones".

Interesante ¿verdad?.


Por otro lado los ideólogos de la secesión creen a pie juntillas que la independencia les permitirá gastar el dinero que ahora pagan a Madrid. Creen sin duda en la famosa expresión ceteris paribus o dicho en castellano,  «permaneciendo el resto constante»,  aplicado a la economía: El mercado español seguirá siendo el mismo aunque los importadores españoles tengan que pagar arancel, los consumidores seguirán utilizando productos "extranjeros", más caros, por no se sabe que razonamiento mágico, las industrias mantendrán su nivel de producción y no tendrán que despedir a nadie y la prestación por desempleo disminuirá incluso  y en estas… "Cuando despertó,   el dinosaurio todavía estaba allí", que escribió Monterroso.

Si no es un problema económico,  ya que es falso el que Cataluña “mantenga” al resto de España ¿será social? Veamos.

Esa historia de “un sol poble” es una absoluta estupidez. En Cataluña conviven dos comunidades separadas por un lado la clásica división en clases sociales y por otro,  el origen de sus miembros, su cultura, su lengua, sus costumbres, su sentido de la generosidad, del humor,  lúdico de la vida etc. Doble división, por tanto. Unos tienen los resortes del poder, ocupan los puestos de decisión etc, los otros, el que tiene trabajo, trabaja y el que no se jode,  aunque la ideología de la clase dominante intente convencerlo que vive en el mejor de los mundos, que ha prosperado gracias a los catalanes etc y con esa mentalidad tratan de romper los vínculos de esas gentes con las de sus ancestros, todo en nombre el pueblo catalán.  Un auténtico genocidio cultural. Si se les deja habrá más de una “Noche de cristales rotos”.

Pretender la secesión de parte del territorio del Reino de España es sencillamente una locura y considero que además de trenes llenos de psiquiatras habría que enviar  unos cuantos autobuses repletos de mocetones de la Guardia Civil a ver si estos tarados entran en razón.

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