En alguna ocasión me he
hecho eco en una “entrada” de la respuesta que dio D. Julio Caro Baroja a su
entrevistador cuando éste pretendía conocer la solución del intelectual para
acabar con el llamado “conflicto” vasco. Don Julio respondió imperturbable: “Trenes
de psiquiatras, muchos trenes”. Comparto
plenamente la opinión del Sr. Caro: A estas alturas de la película, mediado el
primer tercio del siglo XXI, el “nacionalismo” muestra de forma palmaria lo que
es: detritus ideológico para consumo de enajenados mentales, de tipos incapaces de asumir sus propias limitaciones
y para los que la "culpa" es siempre de los "otros", pobres diablos en suma.
Oliver Brachfeld fue un
intelectual de origen húngaro (traductor, escritor, editor, psiquiatra etc) que
vivió muchos años en Barcelona. La Enciclopedia Catalana nos dice de él lo
siguiente:
filos
Humanista hongarès.
Budapest, 1908 — Quito, 1967
Doctorat en filosofia a Budapest, fou
deixeble del psiquiatre Alfred Adler a Viena i es llicencià en llengües
germàniques a la Sorbona. El 1930 publicà, a Budapest, la seva tesi doctoral Magyar
vonatkozások a régi katalán irodalomban és a katalán népballadában (‘Referències
a Hongria dins l’antiga literatura catalana i el romancer català’). També, vers
el 1930, s’establí a Barcelona, on continuà interessant-se per la psicologia (Los
sentimientos de inferioridad, 1934) i per la literatura catalana i la
història catalana (Violante de Hungría, 1942). S'oposà als conceptes
humanístics de Gregorio Marañón, tal com ho exposà en el llibre Polémica
contra Marañón (1933). Professà en diverses universitats
llatinoamericanes i a Alemanya.
Se cita una obrita –Los sentimientos de
inferioridad- sumamente interesante en la que un
psiquiatra, residente en Barcelona durante años, da su visión sobre el nacionalismo catalán de los años 30
del pasado siglo:
El Catalanismo político es “un
complicado pero en el fondo un sencillo fenómeno socio-económico-psicológico,
cuyo motor anímico es el resentimiento, engendrado por un violento complejo de
inferioridad-superioridad”
El Dr.Brachfeld pudo observar la
contradicción insuperable de los catalanistas de sentirse, por un lado, parte
de un “pueblo” (sic) superior al resto de pueblos hispanos y, por otro, estar
quejándose hasta el hartazgo de estar oprimidos”. Veamos esta noticia de hoy
mismo sobre el mantra “España nos roba”:
Madrid aporta a otras regiones el doble que Cataluña
Los catalanes están
adecuadamente financiados según las balanzas fiscales que publica Hacienda
Madrid 2
AGO 2016 - 22:37 CEST
Madrid duplicó en 2013
el déficit fiscal de Cataluña. Según los cálculos debalanzas fiscales publicados este martes por Hacienda, la comunidad
madrileña registró el mayor saldo fiscal con el resto de territorios al
alcanzar los 17.591 millones de euros, el 9% de su PIB. Esta cifra supone que
Madrid presenta una solidaridad respecto al resto de regiones que dobla la que
muestra Cataluña, cuya aportación al conjunto asciende a los 8.800 millones, el
4,5% del PIB. La contribución de Baleares también se antoja elevada, con 1.511
millones".
Interesante ¿verdad?.
Por otro lado los
ideólogos de la secesión creen a pie juntillas que la independencia les
permitirá gastar el dinero que ahora pagan a Madrid. Creen sin duda en la
famosa expresión ceteris paribus o dicho en castellano, «permaneciendo
el resto constante», aplicado a la
economía: El mercado español seguirá siendo el mismo aunque los importadores
españoles tengan que pagar arancel, los consumidores seguirán utilizando
productos "extranjeros", más caros, por no se sabe que razonamiento mágico, las
industrias mantendrán su nivel de producción y no tendrán que despedir a nadie
y la prestación por desempleo disminuirá incluso y en estas… "Cuando despertó, el dinosaurio
todavía estaba allí", que escribió Monterroso.
Si no es un problema
económico, ya que es falso el que Cataluña “mantenga” al resto de España ¿será
social? Veamos.
Esa historia de “un
sol poble” es una absoluta estupidez. En Cataluña conviven dos comunidades
separadas por un lado la clásica división en clases sociales y por otro, el origen de sus miembros, su cultura, su
lengua, sus costumbres, su sentido de la generosidad, del humor, lúdico de la vida etc. Doble división, por
tanto. Unos tienen los resortes del poder, ocupan los puestos de decisión etc, los otros, el que tiene trabajo, trabaja y el que no se jode, aunque la ideología de
la clase dominante intente convencerlo que vive en el mejor de los mundos, que
ha prosperado gracias a los catalanes etc y con esa mentalidad tratan de
romper los vínculos de esas gentes con las de sus ancestros, todo en nombre el
pueblo catalán. Un auténtico genocidio
cultural. Si se les deja habrá más de una “Noche de cristales rotos”.
Pretender la secesión
de parte del territorio del Reino de España es sencillamente una locura y
considero que además de trenes llenos de psiquiatras habría que enviar unos cuantos autobuses repletos de mocetones
de la Guardia Civil a ver si estos tarados entran en razón.
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